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martes, 28 de febrero de 2017

Televisión, dinero, dirigentes

- ¿Por qué se dice "el Estado GASTÓ miles de millones en el fútbol"? ¿Acaso los de ESPN y Fox/Turner, y en su momento Torneos, son fanáticos de perder plata?

El Estado podría haber recuperado cada peso que derivó en el programa Fútbol Para Todos. O bien regular que ese dinero se utilicé concretamente para saldar deudas y que los clubes estén todos en condiciones (edilicias, sueldos de empleados y mil etc). El tema, entonces, no es de cuánta plata se puso acá, sino de cómo. De gestión.

Así como la empresa que compre los derechos este año va a comercializarlos y recuperar la inversión, lo podría haber hecho el Estado. Con espacios publicitarios o con la venta de los derechos al exterior. De acá salieron Maradona, Messi y Riquelme. Con los clubes en mejores condiciones (por ende menos necesitados de vender barato a sus figuras), es un fútbol vendible a cualquier cadena extranjera.

El FPT estuvo en gran parte mal implementado. Los clubes más debían, más pedían y más les daban, para no perder el carro. No se reguló ni se cuidó la inversión. Se murió Grondona, el FPT se pinchó y quedó este fútbol que tenemos: el que no arranca, el del 38-38, el que puede recibir sanción de FIFA, etc.


- ¿Por qué el Estado debería financiar el fútbol?

Juntando los cinco grandes, Vélez y los dos principales clubes de La Plata y los dos de Rosario, estamos rondando el millón de socios. Más Talleres y Belgrano, Colón y Unión. Y todavía no terminamos de repasar los clubes de la Primera A, hay que sumar los otros cientos de clubes que cada uno aporta sus decenas de miles, miles o cientos de socios. ¿No vale la pena que el Estado intervenga en los clubes que nuclean a millones de argentinos?

Particularmente los del Ascenso y los del Interior, que son el club del barrio. Donde hay partido del primer equipo el sábado a la tarde pero que durante la semana es el lugar de reunión de los socios vitalicios para jugar cartas o de los más chicos para patear la primera pelota (o picarla, o pasarla por arriba de la red, no son sólo clubes de fútbol). El Estado DEBE involucrarse.

Y además, como elemento cultural de altísima popularidad (el deporte en general, sobre todo el fútbol en particular), acceder al mismo debe estar al alcance de todos.


- Ponen miles de millones en el fútbol en vez de hospitales.

Bueno, mejor en el fútbol y no en empresas privadas, ¿no les parece? Porque ahora que el gasto del FPT no existe, a los docentes les proponen un 18% de aumento. Plata no falta: es un problema de gestión y de decisión.

jueves, 11 de febrero de 2016

Todo de Boca

En la derrota de ayer, no hay culpas ajenas. Apenas el mérito de un San Lorenzo contundente que se mostró sólido y efectivo para abusarse de los horrores del Xeneize. Boca, en esta Supercopa, no generó un posible triunfo en ningún momento.



Cuesta entender lo que está pasando en este inicio de año en Boca. Fue bicampeón sin jugar demasiado bien, pero bicampeón al fin, y luego partido a partido se empezó a ver una involución en el nivel futbolístico y actitudinal del equipo. Lo de ayer fue un extremo. Por el resultado, por ser una final, por el rival, fue una de las peores derrotas de la historia. El Xeneize ha perdido alguna vez por un número más abultado, pero no un partido para ser campeón. No se puede jugar así una instancia decisiva. Desde el vamos, con un esquema ilógico en relación a los nombres que lo formaban, más un bajísimo nivel individual, Boca sufrió la final contra San Lorenzo. Porque si entraba el mano a mano de Tevez, y el Ciclón se iba de rosca en la búsqueda del empate, la goleada podía ser a favor, pero hubiera sido injustificado desde lo futbolístico.

Se puede jugar con tres en el fondo, claro que sí. De hecho, uno puede armar el esquema con un cubilete y dados, al azar, siempre y cuando después en cancha haya nombres (y niveles) para llevarlo a cabo. Jugar con tres defensores es para avasallar al rival, como la primera época de la selección de Marcelo Bielsa; para pararte decididamente atrás, que esos tres sean realmente cinco y jugar a la contra; o bien con un mediocampo de muy buen pie, y utilizar a los carrileros como extremos lanzados al ataque, como el Brasil 2002 (tres defensores, Cafú y Roberto Carlos). Boca no llevo a cabo ninguna de estas opciones: tuvo la pelota pero entre los centrales y sólo llegó a través del pelotazos del Cata Díaz (el más claro del equipo), intentó jugar adelantado en el campo, llevando los centrales al medio, y solamente Pablo Pérez y Carlos Tevez eran los que podían generar algo de juego.

¿Hacía falta, Vasco, poner a Cubas y a Meli si atrás ya hay tres centrales esperando? Otra vez, bienvenido (al margen de si gusta o no, claro) tirarse atrás, pero ayer Boca no hizo eso, intentó atacar con un once inicial en el que más de dos tercios eran de corte defensivo. ¿Tres centrales y dos laterales? Genial, pero con Gago, Pérez y Lodeiro, que haya movilidad y se lance a los de afuera. Los arreglos fueron desarreglos, no pareció tener mucho sentido que, la ingresar Osvaldo y Gago, sigan en cancha los tres centrales siendo el Cata el más abierto por derecha. Tanto este doble cambio en el entretiempo como el de Lodeiro por Chávez significaron cambios en la táctica, y más confusión que solución.

No hay demasiada lógica en cambiar la base campeona. Sí, Boca no terminó jugando muy bien, ganó los dos títulos por el peso de las individualidades que hoy no aparecen, etc. Pero pasar de un clásico 4-3-1-2 con intérpretes adecuados a poner en una final un esquema que sólo en un amistoso probó, tiene poco sentido. El de ayer fue el peor partido de Arruabarrena como DT de Boca. De su equipo sin dudas, pero también el peor del entrenador, la derrota de la que parece ser más responsable de todas.

Ya lo dijo Tevez: hay 7 u 8 jugadores, entre los que él acertadamente se incluye, que están muy bajos. Lodeiro, los delanteros, Pérez, Meli. A Cubas se lo vio muy solo en el medio, como para argumentar en su favor, pero también estuvo muy impreciso con la pelota. Orión tardó fortuna en salir en el segundo gol, Gago de movida empezó a fastidiarse y dejar huecos en defensa, Osvaldo sólo en su pase a Meli mostró algo, Peruzzi casi nunca llegó al fondo en los primeros 45 minutos y Silva todavía no le llamó la atención al Tata Martino. En síntesis, ningún jugador de Boca se salva en este comienzo, salvo momentos de alguno. Muy claro el 10 en la zona mixta: faltan ganas y actitud. Pero ojo, las ganas y actitud, por ejemplo, que hacen que los once jugadores del Barcelona estén 90 minutos corriendo, buscando desmarcarse y ser opciones de pase. La alegría. Las ganas de jugar, de pedir la pelota, de participar. Eso le falta a Boca, el placer de estar adentro de la cancha.

Algunos creen que esta derrota no puede no dejar huella. Puede ser, fue muy dura en varios aspectos. No obstante, hay una discusión a darse antes de sentenciar continuidades. Bien o mal, Arruabarrena fue bicampeón en noviembre y luego su contrato finalizó. Si la dirigencia resolvió renovarle, es porque confía en su capacidad. Por ende, echarlo ahora significa que un puñado de amistosos y UN partido importante anulan todo lo bueno que puede haber hecho antes el Vasco para seguir. Vaya y pase aceptarle una renuncia, pero un presidente que despide a un DT en estas condiciones (tras ganar los únicos títulos de su gestión), debe irse con él.


Después hay otra discusión, y es figurita repetida. El que gana siempre, vuelve a ganar. Oportunamente su cuadrilla de periodistas repartidos por los distintos medios ya preparó el terreno para que el presidente ejecute. Porque Boca ha perdido una final de la peor manera, pero las aparentes dudas sobre la continuidad del Vasco están dando vueltas hace por lo menos 10 días. ¿Qué terreno? Claro, si Angelici resuelve echarlo, es porque el ciclo no daba para más, a pesar de haberse renovado hace dos meses. Si Boca ganaba y el Vasco seguía, Angelici era el bueno de la película, defendiendo a su DT contra viento y marea. Los dirigentes no pierden nunca, dijo Riquelme, están cuatro años pase lo que pase. Y encima acá son cuatro más. Se lo hicieron a Bianchi, a quien nunca quiso el presidente, y se lo van a hacer a Arruabarrena si no endereza pronto la nave. ¿Estará arrepentido el Vasco de tanto “si no gana Angelici no sigo”?


La sección “Para el hincha” es eso. Una sección para el hincha de Boca. De parte de otro hincha. Uno que, simplemente, escribe en una página y habla en una radio, en lugar de manejar un taxi, conducir una fábrica o ser empleado estatal. Es un lugar para volcar sensaciones, opiniones, broncas y alegrías, y reflejar la identidad del club, con pasión y chicanas, pero con autocrítica y respeto. Y sin Angelicis.

lunes, 25 de enero de 2016

¿Futbolistas o modelos a seguir?

Es una discusión que se dio mil veces, y una más. El superclásico del sábado en Mar del Plata fue simplemente otro ejemplo. ¿Los jugadores generan violencia desde adentro de la cancha? ¿Dos hinchas se van a pelear en la tribuna porque dos tipos se pelearon en el campo de juego? Mejor apuntemos el debate a donde corresponde: ¿por qué miramos a los deportistas como algo más que eso?


Pasó lo que pasó el fin de semana y se llenan páginas y redes sociales de indignación y rechazo. Como si nunca nadie jamás en la vida se ha peleado jugando al fútbol. ¿Tan terrible es que jugadores de equipos rivales se golpeen? La explicación que más se ve es que eso genera violencia. Si un joven de 14 años se agarra a piñas porque vio por tele al 10 de su equipo hacerlo, la culpa no es del 10. Es del padre del chico. Tenemos que dejar de creer que los deportistas, particularmente los futbolistas, son algo más que eso. Viven, les pagan y se entrenan para jugar, en este caso, al fútbol. Y punto. Todo lo demás es un invento de los medios y del hincha (y muchas veces el jugador lo impulsa si le conviene mediáticamente, claro).

Empecemos a “idolatrar” solamente los domingos por la tarde y no de lunes a lunes, de sol a sol. Cuando termina el partido, la conferencia de prensa y vuelve el micro a la concentración, los jugadores vuelven a ser personas comunes, con sus problemas personales, sus locuras y sus estupideces. Pueden y deben hacer lo que se les cante, respetando sí ese abstracto que es la imagen del club que los contrata, tal vez, y nada más. Distinto es el tema de los gestos a la tribuna rival, que también los hay, eso puede ponerse en tela de juicio y ahí alguno retrucará con que los jugadores son insultados permanentemente durante el partido. Esa discusión es otra y para otro momento. Acá la idea es puntualizar en las agresiones equipo contra equipo.

¿Se agarraron a piñas? Fenómeno, que se apliquen la sanción que y tema cerrado. Eso acá es utópico también, porque en la era del reality es impensado que medios y público toleren que todo quede en la cancha, como podía pasar quizás en otra época. Todos esperamos que los mejores rounds de la pelea sean afuera de la misma, no a las piñas sino con los micrófonos. El ideal parece ser que adentro de la cancha sean todos prolijitos y se destrocen afuera cuando hablan con la prensa. Y el que tire la chicana más divertida o la acusación más fuerte, es el ganador. ¡Hasta parece sano que vuelen un par de piñas!

Los nenes copian, es cierto. Ahora, habría que preguntarse si están copiando a Tevez y Maidana o si la imitación es al padre, cuando juega debajo de la autopista con los compañeros de trabajo. Porque, es sabido, el que dice que nunca participó o vio una pelea en un fútbol 5 híper informal y amateur, miente. Si se pelean dos oficinistas que apostaron cuatro gaseosas y juegan para divertirse, ¿cómo no se van a pasar de rosca esos que “apuestan” muchísimo más, tienen la presión de cientos de miles y están en el ojo de todos los medios? Es absurda esa lógica de que “deben comportarse”. Alguno puede responder con los sueldos de los jugadores, con la responsabilidad: repito, idolatremos los domingos a la tarde y punto. Los futbolistas, salvo excepciones, están de paso en los clubes. Y no es su rol el de educar.

Hoy en día, por la dinámica que tiene el fútbol moderno, con Argentina exportando permanentemente y clubes europeos de ligas de hasta segundo o tercer nivel (y se podría sumar México, EEUU y China a la lista) comprando a los mejores, a los buenos y a los más o menos, cualquier jugador que debuta está a unos 15 partidos buenos de ser millonario y “estrella”. Ya no se espera que jueguen bien un par de años para dar el salto, los vienen a buscar bien de pichones. Ese mismo apuro es el que hace que por un pase gol el jugador sea tapa de todos los diarios. Y también va a ser tapa cuando no concrete las expectativas y todos los tilden de fracasado. Medios e hinchas endiosamos y matamos al mismo jugador con semanas de diferencia. Y con toda esa anormalidad absoluta, también pretendemos que sean ejemplos de buenas costumbres. Ojo, eso sí: que sea buen tipo, ¡pero que a ese hijo de puta no se le ocurra perder el domingo! 

martes, 28 de febrero de 2012

Los responsables

En el fútbol argentino se juega mal, en líneas generales. La mayoría no da dos pases seguidos, ni llega al gol con facilidad. Hay varios atenuantes al respecto. Puede ser que por un lado el excesivo trabajo táctico y defensivo vaya en desmedro del juego de ataque, pero es un detalle mínimo.

¿Por qué un detalle mínimo? Simplemente porque no es la causa inicial. Por más que enfrente tenga un rival ampliamente superior, un equipo no deja de necesitar ganar, entonces tiene que buscarle la vuelta al partido. ¿Van a ser tan inocentes de salir a tocar la pelota dejando espacios por todos lados? No seamos nosotros inocentes. Es perfectamente entendible y lógico que el más débil se defienda ante el más poderoso. Por ende, no es este el problema.

¿Quién es el responsable de ser protagonista en el ejemplo anterior? Los grandes, los importantes, los habilidosos, los de renombre. ¿Por qué la constante, y vergonzosa, crítica hacia los jugadores limitados y los técnicos que hacen lo que pueden con lo que tienen? ¿Por qué no mejor criticamos a los que tienen sobradas condiciones y no pueden resolver ni generar jugadas que permitan disfrutar? Acá aún hay una constante batalla, a pesar de estar 22 años atrasada, entre menottismo y bilardismo. Los primeros critican a todos los "herejes" que ponen algún defensor demás, los segundos van tras el resultado. Basta, muchachos, hablemos de fútbol.

Retomando, los culpables del mal momento, por ende, son aquellos, teóricamente "cracks" que no juegan como podrían. Convengamos que si un jugador limitado, un "burro" antifútbol, como se acusa a más de uno, se las ingenia para quitarle la pelota a otro, este no debe ser muy bueno. Entonces, en lugar de exigir a los defensores que dejen espacios, lo justo y correcto es exigir a los delanteros que se los generen por sí mismos y conviertan los goles.

Es para tener en cuenta que en Argentina hay impaciencia y presiones por demás, eso lleva a que muchos entrenadores superpoblen su campo de jugadores para raspar puntos y perder lo menos posible. También es, por lo visto, pobre el trabajo en inferiores y son cada vez menos los habilidosos que aparecen en Primera. Esto hace que los verdaderos buenos jugadores sean pocos y además no se los aproveche bien.

De todas formas, nada exime de responsabilidad a los (futuros o actuales) destacados. Riquelme, Verón, Gastón Fernández, el "Mago" Ramírez, Insúa, Giovanni Moreno. Si las cosas salen mal, hay que criticar a ellos y no a Desábato, Schiavi, Insaurralde, Cahais, Ortiz, etc., cuando simplemente hacen correctamente su trabajo defensivo.

Critiquemos con conciencia, no con bronca.

Matías Fabrizio

martes, 6 de diciembre de 2011

Gran campeón



Boca fue nuevamente campeón, después de tres años del último título, en el triangular final del Apertura 2008. Lo logró en la fecha 17, pero podría haberlo hecho antes.

Al equipo le sobró para ser campeón. Es mucha la diferencia, no sólo en puntos, sino también en juego. Fue el único regular, por otra parte. A la fecha van 11 victorias con seis empates, pero ninguna derrota. Sólo cuatro goles en contra, de los cuales uno fue de tiro libre (San Lorenzo), uno en contra (Lanús), y dos con el partido liquidado (Rafaela y Godoy Cruz, aunque los mendocinos luego de descontar preocuparon al Xeneize).

Repasando a los siguientes equipos, desde el actual segundo, Racing, con 28 puntos, al décimo tercero, Independiente, hay sólo siete puntos de distancia. Recién con All Boys, 16° en este Apertura, la Academia tiene diez de diferencia. Entonces, si Boca le sacó 11 a su perseguidor, y luego hay 15 equipos pegados (estirando hasta el último, Banfield, sólo hay 17 puntos en total), el problema no es del campeón sino del resto.

La irregularidad del fútbol argentino hizo que Boca sea el ganador casi de punta a punta, y el mérito del equipo de la Ribera estuvo, antes de detallar en lo futbolístico, fue escaparle a esa mediocridad. Viendo otros números, se criticó la falta de gol, y puede ser. Pero Godoy Cruz hizo 26 goles y es el más goleador, seguido por Rafaela y, sí, Boca, con 22. Segundo equipo con más goles y el que menos goles en contra tuvo y, por ende, con 18, la mejor diferencia de gol.

Se puede dilucidar que en las áreas, propia y ajena, nadie ni se acercó al nivel de Boca. Eso lo marcan los números y se ve en Schiavi, Insaurralde y Orión de un lado, y Cvitanich y Viatri/Blandi en la otra. Luego, entre arco y arco, en el mediocampo, Somoza, Erviti y Rivero tuvieron un torneo fantástico, se acoplaron a defender, a relevar, a tocar, a correr para adelante y para atrás. Colazo y Chávez siempre aportaron lo que se espera de ellos, y lo mismo, en menor medida por sus pocos minutos en cancha, Sánchez Miño y Erbes, este último jugando de 8 siendo naturalmente 5.

Retomando al nivel general del torneo, sobró la gente que criticó a Boca por su supuesto flojo juego, por no jugar buen fútbol, etc. Cosas sin sentido. Si un equipo a falta de dos fechas es campeón con 39 puntos, pudiendo llegar a 45 como tope, es porque hizo las cosas bien. Al menos las cosas que necesitó hacer. En este caso, esas cuestiones fueron solidificar la defensa después de años de hacer agua, marcar los goles necesarios, no perder cuando no pudo ganar (como vs Argentinos Jrs), sobreponerse a las lesiones (Viatri, Cvitanich, Insaurralde, Blandi, Riquelme, etc), solucionar fácilmente la ausencia del conductor en aproximadamente el 33% de los partidos, etc.

Si el fútbol ha sido mediocre en este semestre que en 25 días termina, fue por culpa del resto y no de Boca. Por equipos supuestamente lindos de ver y seductores, como Godoy Cruz, Lanús y Racing (vale descontar a Vélez por su participación hasta semis en la Copa Sudamericana) y que no han cumplido. No enhebraron tres grandes partidos al hilo, no mezclaron contundencia con equilibrio ni tampoco se hicieron fuertes en ningún aspecto.

Entonces, en líneas generales y gustos al margen, que es la forma en que se debe analizar estas cosas, Boca es un justo campeón, ha sido el mejor y no hay dudas de eso.

Matías Fabrizio

jueves, 23 de junio de 2011

San Martín del Área


¿Cuáles son los estándares del fútbol? ¿Quién los hizo? ¿Qué es jugar bien y jugar mal? ¿Se decidió mediante el voto popular?

Hay quienes dicen que jugar bien es saber parar la pelota de pecho y ponerla abajo de la suela, pisarla y eludir a uno, jugar a un toque. Pero si soy arquero ¿para qué me sirve? Ahí jugar bien sería no dar rebote y descolgar los centros, por ejemplo. ¿Y si soy 8? Tener buen recorrido, buen control de pelota y colaborar en defensa y en ataque, a lo mejor. Por ahí para un enganche, esas características que muchos dicen ser indispensables, son las adecuadas, pero no para otro puesto.

De un centrodelantero uno espera goles y más goles. Que obligue a los defensores rivales a equivocarse y haga dudar a los arqueros. Y Martín Palermo lo hizo, sobre todo los goles: fueron 306 en 19 años de carrera. Cumplió su rol de 9, de goleador. Fueron de todo tipo, de lejos y de cerca, de cabeza, con una pierna, con la otra y con las dos, de mitad de cancha y de penal, golazos y desprolijidades.

Suele decirse que, entre cuatro hermanos, el mejor era el único que no se dedicó al deporte. O que un leñador gigante que vive en el bosque levanta más kilos que Darío Lecman, pesista olímpico argentino. O capaz que el primo de Einstein sabía más. Lo cierto es que el que llega lejos y trasciende lo hace por condiciones pero también por personalidad y actitud.

Palermo se esforzó, insistió y llegó. Le hizo dos goles al actual arquero campeón del mundo en una final Intercontinental, por ejemplo, o uno al clásico rival después de una lesión ligamentaria de cinco meses. Nunca pisó la pelota para manejar el ritmo del partido, ni anotó tras sacarse a tres de encima.



Tampoco lo necesitó, sus cualidades técnicas han sido otras. Un cabezazo increíble, capacidad y facilidad para definir de cualquier manera con tal que termine en gol, y pegarle fortísimo a la pelota. El que dice patear fuerte no necesita técnica, nunca jugó al fútbol, ya que hay que saber poner el empeine para que el balón tome fuerza y velocidad. Todas estas cosas El Optimista del Gol las tuvo, y de sobra. Por ende, ha sido un crack. Un excelente jugador, de brillante y particular carrera, que ganó todo lo que quiso ganar y batió récords de otras épocas.


¿Qué es jugar bien? Sólo cuatro jugadores en la historia del fútbol argentino hicieron más goles que Palermo, y otro hizo la misma cantidad. Eso, para un 9, es jugar bárbaro.




Matías Fabrizio

Se viene la tanada



Según parece, Leandro Gracián, que vuelve del préstamo en Independiente, será tenido en cuenta por Falcioni para la pretemporada de invierno y el próximo torneo. El jugador llegó al club como el enganche post Riquelme y post Insúa, sin embargo nunca se pudo hacer eje del equipo ni mostrar las cualidades que exhibió en Vélez, por ejemplo el día del cumple n° 100 de Boca, en un partido en Liniers.

Gran jugador, hábil y atrevido, de buena pegada, no se acomodó a las exigencias de un club que venía de ganar todo con el Coco Basile. Justamente Falcioni, quien lo conoce de las inferiores de Vélez, lo quiere para volver a los primeros planos y, futbolísticamente, no tener que cambiar el esquema cuando Riquelme, en caso de alguna lesión, no pueda jugar.

Paradójicamente, los pocos buenos partidos de Gracián fueron parado como una especie de 8, una mezcla entre enganche retrasado y 5 adelantado, siempre junto a JRR. Ahí el Tano se conectó con el 10, colaboró para que el equipo tenga bien la pelota e incluso dio una mano en la marca. Claro, la “presión mental” recaía en Román y no en él, lo cual lo liberaba y podía jugar mejor.

Habrá que ver qué pasa en esta nueva temporada, y cómo rinde el ex Vélez, ya que para darle una mano a Riquelme, el titular es el Pochi Chávez, quizás el mejor de Boca en el último torneo. También es importante la situación de Walter Erviti, hoy por hoy el ideal para ayudar a JRR, pero a la vez la gran decepción del semestre.


Matías Fabrizio, Planeta Boca Juniors

miércoles, 15 de junio de 2011

Más de lo mismo



Al igual que el partido contra Quilmes, Boca decidió el desarrollo del partido. Goles a favor, goles en contra, manejo de los tiempos y ocupación del campo.

El duelo ante Banfield en la Bombonera fue una muestra de que Boca puede si quiere, pero lamentablemente a veces parece que no quiere. En la primera mitad faltó el gol, el resto estuvo bien. Situaciones no fallaron: una clara de Palermo, dos buenas de Riquelme más un tiro de afuera muy desviado, uno de lejos de Monzón y muchas otras que los centros desde las bandas, particularmente Mouche y Chávez, no llegaron a destino. La parte defensiva estuvo a años luz de brillar, como siempre, pero como el equipo tenía la pelota, Caruzzo e Insaurralde, que no para de pegar, sufrieron poco.

Lo que sí faltó fue contundencia. Tras el gran primer tiempo, apenas comenzado el segundo Colazo abrió el marcador. Desde ahí hasta el empate de Banfield, Boca se dedicó a tener la pelota sin profundizar, a toquetear, como si la diferencia fuera de tres o cuatro goles. Acá se equivocó, acá “no quiso” ganar.

En lugar de buscar el segundo con la intensidad de la primera mitad, los ataques se diluían en la banda derecha, con un Mouche ya intrascendente y un Riquelme parado durante los últimos 25 minutos, sin ganas aparentes de estirar el marcador.

Claro, luego llegó un centro y Luchetti saltó atrás de un jugador de Banfield y el partido terminó 1-1. ¿Qué se esperaba de Banfield? ¿Qué entre tocando por el medio? ¡Obvio que iban a tirar centros! Riquelme no tocó más la pelota por estar varado en el círculo central, Chávez quedó solo y para peor, Falcioni en lugar de sacar a JRR y armar un 4-4-2, sacó a Mouche, y así Boca quedó completamente replegado atrás.

Boca cuando quiera acelera y gana. Cuando pierde las ganas y se relaja, Banfield lo empata sobre la hora, Quilmes arranca 2-0 arriba, etc. Todo depende de Boca, quizás por eso todavía ni siquiera ha entrado a la Sudamericana.




Matías Fabrizio

viernes, 27 de mayo de 2011

Partido de Copa


El domingo ante Newell’s, en La Bombonera, Boca necesita los tres puntos para continuar cerca del ingreso a la Sudamericana, además de estirar el invicto de este mes y medio.

Hay que decirlo, reconocerlo. Boca, hoy en día, tiene más certezas que dudas. El 4-3-1-2 ó 4-4-2 ya se asentó, al margen de mejores o peores momentos, y, sobre todo los volantes, también los nombres salen casi de memoria, como le gusta al Coco Basile.

Sin embargo, lejos de la punta, o no tanto pero sí con pocas chances por quedar sólo 12 unidades en juego, estos cuatro partidos son indispensables para el ingreso a la Copa Sudamericana, además de maquillar un torneo bastante irregular.

Como novedades, contra Arsenal retornó, en buen ritmo, Diego Rivero, sin embargo quizás no sea el momento para que vaya de entrada, porque probablemente, más visto su estilo físico de juego, no aguante los 90 minutos. En relación a quien acompañe a Leandro Somoza, hay que hablar de Walter Erviti.

El zurdo parecería que va a tener otra oportunidad como titular, su segunda al hilo, en el lugar que le correspondería a Juan Román Riquelme. No es fácil suplantar a un jugador de la jerarquía del 10, tampoco lo es demostrar en 15 ó 20 minutos, por eso este partido frente a la Lepra, Erviti se lo merece, ya que él también debe sentirse en deuda con Falcioni y los hinchas por su bajo rendiminto.

El punto flojo de Boca en los últimos partidos, como desde hace algunos años sucede, fue la defensa. Con Colazo y el Pochi Chávez jugando por las bandas, los laterales han tenido un poco más de seguridad, sin embargo los centrales están mal. Matías Caruzzo, por abajo, corta y se lo ve firme, si bien tarde o temprano le van a empezar a cobrar todos los penales que hace, pero ojo, porque de arriba no otorga la firmeza necesaria. Juan Insaurralde, directamente falla de todos lados, ni por abajo ni de cabeza.

A Boca le cabecea cualquiera en cualquier lugar del área, e incluso Insaurralde pega y pega, y el peligro de quedarse con 10 está latente en cada pelota dividida. ¿Por qué no Sauro un día, para probar? A favor del central zurdo, quizás cumple la “Ley del Ex” y así redondea una buena actuación después de bastante.

En líneas generales, Ñuls, con buenos jugadores y experimentados, como Diego Mateo y el querido Rolando Schiavi, está pasando un pésimo momento y marcha último, y quizás juegue con la famosa línea de cinco defensores con los laterales-volantes por afuera, con lo cual Colazo y Chávez tendrán bastante trabajo, aunque si junto a Monzón y Clemente ganan el duelo frente a los extremos rosarinos, Boca puede salir favorecido del juego por afuera y así Mouche y Erviti tener espacio por el medio.



Matías Fabrizio, Planeta Boca Juniors

lunes, 23 de mayo de 2011

Nada por ahora


Erviti, cada vez que jugó, con o sin Riquelme, lo hizo a más de 35, 40 metros del arco rival y sin participar en el circuito de juego.

Entre los refuerzos que el último año llegaron a Boca, sin lugar a dudas de quien más se esperaba era de Walter Erviti. Se soñaba con juntarlo con Riquelme, que tuviera el nivel fantástico del Banfield campeón, que volviera a juntarse con Falcioni y ganar, etc. Lo real es que el zurdo rara vez agarró la manija del equipo ante ausencia del 10 y tampoco se juntó con él cuando coincidieron.

Sin ir más lejos, Falcioni, que a gritos lo pidió, lo relegó en el banco y terminó optando por Somoza, Chávez y Colazo para acompañar a Riquelme. Cuesta entender por qué Erviti no llega al área rival y por qué no se hace cargo de la generación de juego. En el partido de ayer frente Arsenal, no se vio al 11 crear, buscar conexión con Mouche, habilitar a Palermo, tocar con Chávez. Juega, siempre, muy atrás, pegado a Somoza, o incluso a veces más atrás que el ex Vélez.

Era el partido ideal, ante el desgarro de JRR y la aparente chance de Erviti durante algunos partidos seguidos, para que se suelte y justifique su incorporación. Además, una cancha chica como la de Arsenal quizás permitía ir más arriba porque Somoza tendría menos espacio para cubrir. Pero no fue así. Tanto que, ante la necesidad de buscar la remontada, JC colocó en su lugar a Rivero, que en los papeles es menos ofensivo que él. Claro, con actitud y verticalidad, el Burrito fue más peligroso que el ex Banfield, en muchos menos minutos.

El próximo enfrentamiento de Boca será frente a Newell’s, en La Bombonera, el día domingo. Por lo visto en estos días, el desgarro de Riquelme le demandará algunos días más de recuperación, por lo cual, quizás, Erviti tenga otra oportunidad para demostrar el talento que exhibió en Banfield.


Matías Fabrizio

jueves, 19 de mayo de 2011

Volvió Riquelme, volvió Boca

Riquelme se entrena diferenciado con gran frecuencia, sin embargo, sigue de titular y en buen nivel.

A lo largo de este torneo Juan Román Riquelme faltó a varios de los 14 partidos debido a distintas lesiones y molestias, pero ya hace rato retornó al equipo y mantuvo continuidad. La actualidad del 10 marca una serie de cuestiones lógicas. La primera, sin lugar a dudas, es que jugando con dos puntas, rinde más que con uno, ya que tiene más opción de pase, particularmente con uno de las características de Pablo Mouche, que se mueve por todo el frente de ataque.

También que Riquelme está más que satisfecho teniendo corredores a los costados: en los últimos años han brillado a su lado Clemente, Ibarra y Dátolo, por ejemplo, y hoy de a poco lo empiezan a hacer Monzón y Colazo. También Chávez rinde, aunque no por la banda sino más cerrado, ayudando en la creación e incluso dándole una mano al volante central. Hablando del Pochi, en un lugar similar al suyo debería romperla Erviti, armando juego junto a Román y a la vez cerca del 5, aunque inexplicablemente no se han podido juntar y cuando jugó el ex Banfield solo quedaba muy retrasado, incluso más que Somoza.

Lo visto es que Boca encontró regularidad, en resultados y en juego, sin ser excelente, claro, jugando el clásico 4-3-1-2, sin doble 5, con enganche, de la forma en que el equipo juega desde hace más de 15 exitosísimos años y no como quería Falcioni. Igualmente, hay que reconocerle a JC haberse dado cuenta de eso y dejar en el banco a Erviti para apostar a dos volantes como Colazo y Chávez para combinar con Riquelme. Salvando las distancias, después de algún tiempo Boca volvió a parecerse a aquel del ‘98 y ‘99.



Matías Fabrizio, Planeta Boca Juniors

viernes, 13 de mayo de 2011

El partido más esperado


El flojo presente de ambos conjuntos, River peleando por no jugar la Promoción y Boca en mitad de tabla, hace que este sea un superclásico devaluado. ¿Salva el semestre?

Claramente es el partido más esperado del torneo. Particularmente en esta época de vacas flacas, tanto para Boca como para River, ganar el superclásico casi que salva el año, o al menos el semestre. No son los ‘90, donde el Millonario ganaba torneos seguido, pero el Xeneize los duelos, ni el 2004 cuando los de Núñez ganaron cinco de seis, pero el conjunto de La Ribera venció en las semis de la Copa. Hoy en día, es un súper algo devaluado.

Sin embargo, River con JJ López logró una cierta regularidad que hace años no tenía, con un estilo no muy riverplatense, pero al menos con una defensa recia y buenos jugadores en ataque. Del lado local, Boca con Falcioni no logró estabilidad en todo el torneo, aunque el último mes ha sido de lo mejor de los últimos años: buenas actuaciones con Riquelme, buenas actuaciones sin él y siete puntos de nueve.

Algunas particularidades dan esperanzas de ver un partido interesante. El último clásico de Palermo, la titularidad de Riquelme nuevamente tras una semana entrenando diferenciado, el primer superclásico oficial de Falcioni. Por otro lado, el equilibrio de River, la defensa armada, las ganas de Pavone y el talento de Lamela. Por aquí seguramente estarán las claves del partido.

En primer lugar, ver si Riquelme escapa a la telaraña que le tenderán Almeyda y Acevedo y logra manejar los ritmos del partido para que Boca se sienta cómodo en su cancha. Luego, ver si los rendimientos de Chávez y Colazo ayudan al 10 en la generación y abriendo espacios para Clemente Rodríguez y Monzón. Ante centrales fuertes como Román, Ferrero y Maidana, estará ver la experiencia de Palermo para ganar el duelo contra tres cabeceadores en cada desborde por los costados.

Por acá también estará ver si Mouche complica a espaldas de Juan Manuel Díaz o Ferrari, para darle aire al volante de Boca por ese sector, ya que si entre los carrileros de River y Nico y el Pochi, se genera una fuerte disputa, probablemente salga favorecido el equipo Millonario ya que Somoza quedaría sin una rueda de auxilio para detener a Lamela, quien suele moverse por todo el frente de ataque.

Por último, en la defensa de Boca no hubo demasiados inconvenientes para controlar a Pavone la última vez y Funes Mori no está en un gran momento. Aunque los laterales no están en su mejor nivel, Caruzzo e Insaurralde podrían ganar el duelo contra los puntas de River y darle la firmeza necesaria para que de mitad para adelante los Bosteros se suelten en ataque.



Matías Fabrizio, Planeta Boca Juniors

lunes, 9 de mayo de 2011

La gran semana

A Falcioni se le vienen los días más importantes en Boca, no sólo por el cruce con River, sino también por la necesidad de confirmar o no las victorias frente a Huracán y Argentinos que trae el Xeneize, además del primer tiempo frente a Independiente.

Estos días previos al Superclásico del domingo son únicos para Julio César Falcioni, pero no únicamente por jugar contra el rival de toda la vida. El equipo viene de derrotar categóricamente al Globo y al Bicho, y de jugar un gran primer tiempo frente al Rojo, por lo cual el equipo encontró una estabilidad en su funcionamiento que será clave para terminar la levantada.

Por primera vez en el torneo, Boca conjugó solidez defensiva con efectividad arriba. De movida fue un ataque vistoso, pero recibiendo cuatro goles en cinco ataques de Godoy Cruz, luego fue victoria frente a Racing con los 11 en la mitad de cancha propia. Con el correr del torneo, con Battaglia y Riquelme lesionados, con Palermo jugando pésimo y sin encontrar el equipo, reinó la irregularidad.


El próximo domingo en la Bombonera, seguramente la historia será distinta. Por la envergadura del rival y del partido en sí, pero fundamentalmente por las características. Tras el 3-0 frente a Huracán, ingresó Riquelme para formar el histórico 4-3-1-2. Es un dato a tener en cuenta la decisión de Falcioni de jugar con un solo volante central, no sólo por sus gustos, sino por lo mal que venía jugando la defensa en los partidos anteriores.

En el último clásico, con Borghi de DT, Erik Lamela y Ariel Ortega jugaron un partido bárbaro a espaldas de Battaglia y aprovechando los espacios que generaba Mariano Pavone. En este caso, el zurdo y el Tanque son indiscutidos, y ante la mala actuación de Funes Mori, probablemente sean titulares Buonanotte o Lanzini en su lugar.

Obviamente son todas conjeturas previas, y puede pasar cualquier cosa, como en todos los partidos, sin embargo, si Somoza, Caruzzo e Insaurralde juegan en su plenitud para contener el trío atacante rival, el último mes de los goleadores de Boca, Palermo y Riquelme, más Mouche, dan tranquilidad al hincha de cara al clásico, ya que por fin hay estabilidad futbolística para trabajar y prepararse durante esta gran semana.

Matías Fabrizio

miércoles, 27 de abril de 2011

Esto es Boca




Boca inició el campeonato de la mano de Julio César Falcioni con Juan Román Riquelme, Walter Erviti y todas las expectativas. Fue una categórica derrota 4-1 frente a Godoy Cruz. Luego el equipo se sumergió en un mar de dudas acerca de la ausencia de JRR, los gustos de Falcioni, la compatibilidad de ciertos jugadores, etc. Además, múltiples errores de jugadores y DT, llevaron a Boca a los últimos puestos. Con el 10 en el equipo nuevamente, llegaron nuevas victorias y momentos de buen fútbol, casi exclusivamente gracias a su pegada y a que su espalda le sobra para agarrar la manija.

Sin embargo Riquelme volvió a lesionarse, esta vez en el abdomen. ¿Un abonado a las lesiones poco comunes? Boca, entonces, visitó al Huracán de Roberto Pompei con el esquema que más le gusta al entrenador, pero que no había dado ningún resultado. Dos volantes por afuera y dos de contención/salida, más la libertad de Mouche para jugar por todo el frente de ataque y la incógnita de Palermo, sin suerte pero también sin nivel. En el desarrollo y en el marcador, el Xeneize fue superior a su rival como nunca en este torneo. Un claro 3-0.

Hubo triangulaciones por los costados, Chávez y Colazo tuvieron un partido muy bueno en este sector de la cancha. Somoza y Erviti distribuyeron con libertad y espacios. Boca tuvo circulación, fluidez y profundidad. No acusó el equipo la falta de un conductor nato como Riquelme, ya que todos dieron un plus y se preocuparon por una buena calidad de pases y desmarques.

Mouche tuvo una tarde-noche con imprecisiones, pero al menos siempre llegó al fondo y explotó los espacios. Palermo, al margen de su tan esperado gol, fue nuevamente aquel 9 en el cual se transformó en los últimos años: la perfección del centro delantero experimentado, que se tira atrás y juega, que toca de primera, que asiste y que baja todas de cabeza.

Aparentemente Riquelme llegaría con suerte al clásico frente a Independiente pero siempre con las miras puestas en el partido frente a River dentro de un par de fechas. Ante su posible ausencia y, viendo la gran producción del fin de semana, el esquema sin el 10 sería el mismo en estos dos duelos.
Ya está latente otra vez la discusión de si juega o no el 10. Ahora, ¿esto es Boca? Al menos, fue el Boca que quiere Falcioni, eso ya da tranquilidad para todos.









Matías Fabrizio

domingo, 8 de noviembre de 2009

Caruso, vendehumo pero honesto

En noviembre del 2005, dirigiendo a Tigre, Ricardo Caruso Lombardi hizo una escena frente a las cámaras de televisión después de perder con Huracán donde pedía que el árbitro de ese partido no dirija más: "(...) te pido por favor que lo echen de la AFA, le hace daño a mucha gente. Me deja sin trabajo y yo soy honesto, él tiene hijos".

Acá el video de ese día:


En la edición de hoy de Olé, en la contratapa, hay una entrevista de Gustavo Grabia al mismo entrenador (http://www.ole.clarin.com/notas/2009/11/08/varios/02036239.html) donde el ex DT de Racing dice: "No me vendas honestidad (...) ganá, lo otro es humo".

¿En la nota de hoy está reconociendo lo que muchos dicen de él?

Matías Fabrizio

jueves, 17 de septiembre de 2009

Ay, Boca...


Qué mal juega Boca. Y qué bien Vélez. El equipo de Basile fue una catarata de errores y el de Gareca, en cambio, tuvo la misma solidez, practicidad y buen juego que le valió el campeonato anterior.

En Boca Abbondanzieri atajó como antes, como cuando era el mejor y se ganó el arco de la Selección. La defensa, en cambio, fue tan pero tan mala como pocas veces. Pareció que Cáceres y Paletta no jugaron juntos nunca. El lungo ex Banfield erró despejes, dio pases malos, etc. El paraguayo juego con una pasividad excesiva y regaló varias pelotas, ¿quiere seguir en Boca?. Gastón Sauro difícilmente juegue en peor nivel, así que, Coco, una chance para el juvenil. A un costado, Morel hace rato ya que lo único que hace es pegar y tratar de superar a su rival por fuerza y no por técnica o velocidad. Por el otro lado, Ibarra no está en su mejor nivel. ¿Qué falta para que Monzón, Krupoviesa y Gunino tengan, al menos, una chance?

Battaglia sigue siendo, junto a Palermo, el jugador más importante de Boca, y Gary Medel todavía necesita algún tiempo para adaptarse a jugar a la derecha de Seba, sin embargo tiene crédito abierto por su sacrificio y su juventud. Y Rosada es una buena variante, por cualquiera de los dos. Quizás el mejor mediocampo que se pueda armar hoy sea con este último de volante central y Battaglia corrido un poco de 8, donde ya fue indiscutido en la primera etapa de Basile, aquella vez junto a Gago. Dejando atrás la parte defensiva, está el punto de inflexión de Boca: Juan Román Riquelme. ¿Por qué juega si no esta al 100%? Después del 2007, el enganche nunca más estuvo en plenitud, ¿no es evidente que necesita una pretemporada a pleno para volver a su nivel?. Cuesta creer que el DT vaya a sacarlo o a dejarlo en el banco. Chávez merece tener más minutos en juego. Más que Gaitán, más que cualquier cambio de esquema. Insúa, en cambio, juega, corre, llega al fondo y cumple defensivamente en su nuevo rol de "casi-carrilero".

Claramente ni Mouche ni Noir, mucho menos Noir, son ni una décima parte de lo que fueron Guillermo Barros Schelotto o Palacio. Al "Pájaro" le falta, salvo velocidad, todo lo demás que necesita un wing. No pesa en el mano a mano, no termina nunca de desbordar y tirar el centro, y pocas veces se junta a tocar por el medio. El zurdo, en cambio, sí tiene la potencia y la explosión para hacer eso, sin embargo su temperamento no lo deja resolver con claridad en los momentos decisivos.

Basile debería darse cuenta lo antes posible que para mantener a los "once de memoria", primero hay que encontrarlos. Con trabajo, entrenamientos, partidos. Ciertamente los mejores once nombres de Boca son los que vienen jugando, sin embargo con los nombres no se juega, y hoy por hoy son pocos los que tienen buen nivel y merecen seguir siendo titulares.

Matías Fabrizio

lunes, 10 de agosto de 2009

Dr Jekill y Mr Hyde

Dr Jekill...


Gonzalo Bergessio, delantero de San Lorenzo, de paso por Platense, Instituto, Racing y Benfica, es uno de los jugadores del fútbol local más codiciados por las billeteras de Europa. Es un atacante potente, rápido, fuerte, con actitud y con gol, que se retrasa para ayudar en la creación y que se tira a los costados para abrir la cancha. Es un jugador muy completo, que con sus actuaciones se ha ganado un lugar en la última convocatoria de Alfio Basile en la Selección (vs Chile) y la titularidad en el amistoso de la Selección local de Maradona frente a Panamá (3-1 en Santa Fe, con dos de Lavandina).

El Apertura 2008 finalizó con un triangular entre Boca, San Lorenzo y Tigre. En el primer partido los de Boedo vencieron a los de Victoria, dejándolos casi sin chances. En segundo turno los Xeneizes vencieron al Ciclón y quedaron a un paso del título. En dicho partido, Bergessio, ante la impotencia de estar perdiendo el campeonato, perdió la línea y protestó alevosamente los fallos de Héctor Baldassi, ganándose así una expulsión, que coronó haciendo gestos que insinuaban que el árbitro estaba "comprado".



... y Mr Hyde.


Un mes después, en la Copa de verano, en Salta, la nota de color fue una pelea entre el delantero y Danilo Gerlo, defensor de River, que terminó con los dos viendo al roja. En marzo de este mismo año, de visitante frente a Colón, San Lorenzo perdió 3-0, con tres jugadores menos. Uno de ellos fue Bergessio, por una fuerte patada desde atrás a Marcelo Goux (sí, a Goux).

Luego de unos meses de tranquilidad, con el mencionado paso por la Selección local incluído, volvió a descarrilar: en Uruguay, en un amistoso bastante informal frente a Atlético El General, se trenzó a golpes de puño Guzmán Elizarzu, defensor rival.

Dos caras de un mismo jugador. Si Bergessio no tuviera ninguno de estos arranque de locura y dedicara esa energía a seguir creciendo como futbolista, estaría casi con seguridad en algún respetable equipo de Europa y, logrando continuidad, podría llegar a ser una de las sorpresas de Maradona para el Mundial, ya que el potencial lo tiene. Pero mientras siga con esas actitudes, de pelearse o hacerse expulsar cada tanto, mostrando muy poco profesionalismo, la chance de dar un salto de calidad se le hacen cada vez más efímeras.


Matías Fabrizio

viernes, 7 de agosto de 2009

El Diez que siempre quiso el Diez


Orteguita vs Suecia en el 2002

Diego Armando Maradona usó la camiseta número 10 de la Selección Argentina en los Mundiales 1982, 1986, 1990 y 1994, y tras ser compañeros de habitación en Estados Unidos, Ariel Ortega siguió sus pasos usándola en 1998 y 2002.

El ídolo máximo siempre se sintió reflejado en el jujeño, ya que además del cariño que los une, tienen varios puntos en común. Maradona y Ortega son queridos y respetados por todo el mundo, son dos de los máximos exponentes del fútbol argentino de los últimos veinte años y ambos han atravesado momentos duros tanto en sus carreras como en sus vidas personales.

Quizás por este último punto, el de los problemas, sea el que más los una y por el que Maradona más afecto le demuestra al 10 de River, siendo casi como un padre para él. El Diego siempre señaló al Burrito como uno de sus sucesores y lo apoyó en los problemas de salud que tuvo el jugador de River en sus últimos años.

El Burro, a pesar de haber probado suerte en España, Italia y Turquía (y Mendoza), nunca rindió si no era con la camiseta millonaria o la celeste y blanca puesta. Por ello, esta semana, desde su rol de director técnico de la Selección Argentina, Maradona le envió a través de los medios un mensaje más importante que cualquier otro: Ortega será convocado al equipo nacional nuevamente.

Por primera vez tras el Mundial de Corea y Japón en 2002, Orteguita volvería al seleccionado el 30 de septiembre de este año en Córdoba, en un amistoso entre el combinado de jugadores locales y a México o Nueva Zelanda.

El ídolo riverplatense, a lo largo de su carrera, jugó, además de River y la Selección, en Valencia (España), Sampdoria, Parma (Italia), Fenerbahçe (Turquía) e Independiente de Rivadavia de Mendoza.


Matías Fabrizio

jueves, 30 de julio de 2009

El segundo debut del Coco

Boca campeón con Basile e Insúa en el 2005

El Manchester United derrotó 2-1 a Boca en el Allianz Arena, Munich, Alemania, en lo que fue el primer partido de la Audi Cup y que marcó el regreso al club de Alfio Basile y de Federico Insúa, además del debut del chileno Gary Medel.

En el primer tiempo el conjunto inglés manejó mejor la pelota y fue más incisivo en ataque, además de que en defensa no daba espacios para Boca. Riquelme volvió a conducir al equipo, esta vez en buen nivel, como hacía rato no se lo veía, y en varias oportunidades se juntó a tocar en velocidad con Insúa y Palermo, si bien esos intentos terminaba en la nada debido a que le Manchester se cerraba bien atrás.

El primer gol del partido llegó tras un tiro libre magistral de Anderson, al ángulo derecho de Abbondanzieri que no pudo más que mirar. El segundo, que no tardó en venir, fue del ecuatoriano Luis Antonio Valencia.

En la segunda etapa, el partido bajó el nivel. El Manchester aflojó en ataque, pero Boca seguía sin poder quebrar la defensa. Llegó el descuento tras una combinación por derecha y un centro pasado de Medel que el Pocho Insúa definió de volea al primer palo. Con el ingreso de Mouche, Gaitán y Chávez por Noir, Insúa y Leo Díaz, Basile intentó cambiar el resultado, sin embargo todo siguió igual.

Ahora mañana Boca deberá enfrentar al A.C. Milán, que perdió 4-1 contra el Bayern Munich. Como conclusiones de este primer partido de la segunda Era Basile, hay que destacar las combinaciones de Insúa y Riquelme, y la garra que puso el chileno Medel en su primer partido en la institución.


Matías Fabrizio

jueves, 16 de julio de 2009

Que suene la sirena, que suena la matraca, campeón americano Estudiantes de La Plata

El equipo campeón. Sumale a Alayes, a Angeleri, a Caldera, a...

Estudiantes de La Plata se consagró campeón de la Copa Libertadores de América al derrotar 2-1 al Cruzeiro en el Mineirao de Belo Horizonte, tras arrancar perdiendo, con goles de Gastón Fernández y Mauro Boselli, quien fue el máximo goleador de la competencia.

Fue la cuarta Libertadores para la institución platense, esta vez de la mano de Juan Sebastián Verón, al igual que en el año 1968, 1969 y 1970 lo hiciera su padre, Juan Ramón. Mariano Andújar batió el récord de más tiempo sin recibir goles que ostentaba Hugo Gatti en la Copa, haciendo recordar al pueblo pincharrata las atajadas del Flaco Poletti. El Chapu Braña empezó a raspar en el mediocampo un día, y hoy, tras la victoria, la gente se seguía preguntando si era Braña o si era el doctor Bilardo.

Tras 39 años de escuchar a los más grandes contando las historias y anécdotas de un equipo mítico, que causó sensación y terror en todo el continente americano, aparecieron el Chavo Desábato, el Flaco Alayes y Rolando Schiavi, que jugaron como Raúl Madero y Aguirre Suárez. O mismo como el Ruso Prátola, siempre presente en cada partido del equipo platense.

Si Boselli hubiera marcado un gol más, hubiera alcanzado los 9 que hizo la Bruja Verón en la Copa del 68, la primera de la institución albiroja. Sin embargo los 8 que hizo le alcanzaron para ser el goleador, y que todos duden si era él o si era Conigliaro o el mismo Verón padre. No sería justo dejar de mencionar a Malbernat... perdón, a Mambrú Angeleri, uno de los jugadores más queridos por su hinchada, gracias a su sacrificio y amor incondicional por la camiseta.

El padre de este gran ejemplo para el fútbol argentino, de este club que tan bien ha representado al país a lo largo de los años, fue Osvaldo Zubeldía, allá por los años '60. Después lo fue uno de sus "hijos", Carlos Salvador Bilardo, en la década del '80. Hoy en día, el conductor de este grupo de jugadores de fútbol, con todas las letras, es Alejandro Sabella, que nació futbolísticamente en River, pero su lugar en el mundo, sin dudas, fue el Estudiantes de Bilardo. Quizás el próximo equipo Pincha campeón sea con José Luis Calderón en el banco y la Brujita en el palco presidencial, ¿por qué no?

Matías Fabrizio
foto: Olé