martes, 28 de febrero de 2017
Televisión, dinero, dirigentes
jueves, 11 de febrero de 2016
Todo de Boca
lunes, 25 de enero de 2016
¿Futbolistas o modelos a seguir?
martes, 28 de febrero de 2012
Los responsables
martes, 6 de diciembre de 2011
Gran campeón

Boca fue nuevamente campeón, después de tres años del último título, en el triangular final del Apertura 2008. Lo logró en la fecha 17, pero podría haberlo hecho antes.
Al equipo le sobró para ser campeón. Es mucha la diferencia, no sólo en puntos, sino también en juego. Fue el único regular, por otra parte. A la fecha van 11 victorias con seis empates, pero ninguna derrota. Sólo cuatro goles en contra, de los cuales uno fue de tiro libre (San Lorenzo), uno en contra (Lanús), y dos con el partido liquidado (Rafaela y Godoy Cruz, aunque los mendocinos luego de descontar preocuparon al Xeneize).
Repasando a los siguientes equipos, desde el actual segundo, Racing, con 28 puntos, al décimo tercero, Independiente, hay sólo siete puntos de distancia. Recién con All Boys, 16° en este Apertura, la Academia tiene diez de diferencia. Entonces, si Boca le sacó 11 a su perseguidor, y luego hay 15 equipos pegados (estirando hasta el último, Banfield, sólo hay 17 puntos en total), el problema no es del campeón sino del resto.
La irregularidad del fútbol argentino hizo que Boca sea el ganador casi de punta a punta, y el mérito del equipo de la Ribera estuvo, antes de detallar en lo futbolístico, fue escaparle a esa mediocridad. Viendo otros números, se criticó la falta de gol, y puede ser. Pero Godoy Cruz hizo 26 goles y es el más goleador, seguido por Rafaela y, sí, Boca, con 22. Segundo equipo con más goles y el que menos goles en contra tuvo y, por ende, con 18, la mejor diferencia de gol.
Se puede dilucidar que en las áreas, propia y ajena, nadie ni se acercó al nivel de Boca. Eso lo marcan los números y se ve en Schiavi, Insaurralde y Orión de un lado, y Cvitanich y Viatri/Blandi en la otra. Luego, entre arco y arco, en el mediocampo, Somoza, Erviti y Rivero tuvieron un torneo fantástico, se acoplaron a defender, a relevar, a tocar, a correr para adelante y para atrás. Colazo y Chávez siempre aportaron lo que se espera de ellos, y lo mismo, en menor medida por sus pocos minutos en cancha, Sánchez Miño y Erbes, este último jugando de 8 siendo naturalmente 5.
Retomando al nivel general del torneo, sobró la gente que criticó a Boca por su supuesto flojo juego, por no jugar buen fútbol, etc. Cosas sin sentido. Si un equipo a falta de dos fechas es campeón con 39 puntos, pudiendo llegar a 45 como tope, es porque hizo las cosas bien. Al menos las cosas que necesitó hacer. En este caso, esas cuestiones fueron solidificar la defensa después de años de hacer agua, marcar los goles necesarios, no perder cuando no pudo ganar (como vs Argentinos Jrs), sobreponerse a las lesiones (Viatri, Cvitanich, Insaurralde, Blandi, Riquelme, etc), solucionar fácilmente la ausencia del conductor en aproximadamente el 33% de los partidos, etc.
Si el fútbol ha sido mediocre en este semestre que en 25 días termina, fue por culpa del resto y no de Boca. Por equipos supuestamente lindos de ver y seductores, como Godoy Cruz, Lanús y Racing (vale descontar a Vélez por su participación hasta semis en la Copa Sudamericana) y que no han cumplido. No enhebraron tres grandes partidos al hilo, no mezclaron contundencia con equilibrio ni tampoco se hicieron fuertes en ningún aspecto.
Entonces, en líneas generales y gustos al margen, que es la forma en que se debe analizar estas cosas, Boca es un justo campeón, ha sido el mejor y no hay dudas de eso.
jueves, 23 de junio de 2011
San Martín del Área

¿Cuáles son los estándares del fútbol? ¿Quién los hizo? ¿Qué es jugar bien y jugar mal? ¿Se decidió mediante el voto popular?
Hay quienes dicen que jugar bien es saber parar la pelota de pecho y ponerla abajo de la suela, pisarla y eludir a uno, jugar a un toque. Pero si soy arquero ¿para qué me sirve? Ahí jugar bien sería no dar rebote y descolgar los centros, por ejemplo. ¿Y si soy 8? Tener buen recorrido, buen control de pelota y colaborar en defensa y en ataque, a lo mejor. Por ahí para un enganche, esas características que muchos dicen ser indispensables, son las adecuadas, pero no para otro puesto.

De un centrodelantero uno espera goles y más goles. Que obligue a los defensores rivales a equivocarse y haga dudar a los arqueros. Y Martín Palermo lo hizo, sobre todo los goles: fueron 306 en 19 años de carrera. Cumplió su rol de 9, de goleador. Fueron de todo tipo, de lejos y de cerca, de cabeza, con una pierna, con la otra y con las dos, de mitad de cancha y de penal, golazos y desprolijidades.
Suele decirse que, entre cuatro hermanos, el mejor era el único que no se dedicó al deporte. O que un leñador gigante que vive en el bosque levanta más kilos que Darío Lecman, pesista olímpico argentino. O capaz que el primo de Einstein sabía más. Lo cierto es que el que llega lejos y trasciende lo hace por condiciones pero también por personalidad y actitud.

Palermo se esforzó, insistió y llegó. Le hizo dos goles al actual arquero campeón del mundo en una final Intercontinental, por ejemplo, o uno al clásico rival después de una lesión ligamentaria de cinco meses. Nunca pisó la pelota para manejar el ritmo del partido, ni anotó tras sacarse a tres de encima.

Tampoco lo necesitó, sus cualidades técnicas han sido otras. Un cabezazo increíble, capacidad y facilidad para definir de cualquier manera con tal que termine en gol, y pegarle fortísimo a la pelota. El que dice patear fuerte no necesita técnica, nunca jugó al fútbol, ya que hay que saber poner el empeine para que el balón tome fuerza y velocidad. Todas estas cosas El Optimista del Gol las tuvo, y de sobra. Por ende, ha sido un crack. Un excelente jugador, de brillante y particular carrera, que ganó todo lo que quiso ganar y batió récords de otras épocas.

¿Qué es jugar bien? Sólo cuatro jugadores en la historia del fútbol argentino hicieron más goles que Palermo, y otro hizo la misma cantidad. Eso, para un 9, es jugar bárbaro.
Se viene la tanada

Gran jugador, hábil y atrevido, de buena pegada, no se acomodó a las exigencias de un club que venía de ganar todo con el Coco Basile. Justamente Falcioni, quien lo conoce de las inferiores de Vélez, lo quiere para volver a los primeros planos y, futbolísticamente, no tener que cambiar el esquema cuando Riquelme, en caso de alguna lesión, no pueda jugar.
Paradójicamente, los pocos buenos partidos de Gracián fueron parado como una especie de 8, una mezcla entre enganche retrasado y 5 adelantado, siempre junto a JRR. Ahí el Tano se conectó con el 10, colaboró para que el equipo tenga bien la pelota e incluso dio una mano en la marca. Claro, la “presión mental” recaía en Román y no en él, lo cual lo liberaba y podía jugar mejor.
Habrá que ver qué pasa en esta nueva temporada, y cómo rinde el ex Vélez, ya que para darle una mano a Riquelme, el titular es el Pochi Chávez, quizás el mejor de Boca en el último torneo. También es importante la situación de Walter Erviti, hoy por hoy el ideal para ayudar a JRR, pero a la vez la gran decepción del semestre.
miércoles, 15 de junio de 2011
Más de lo mismo

El duelo ante Banfield en la Bombonera fue una muestra de que Boca puede si quiere, pero lamentablemente a veces parece que no quiere. En la primera mitad faltó el gol, el resto estuvo bien. Situaciones no fallaron: una clara de Palermo, dos buenas de Riquelme más un tiro de afuera muy desviado, uno de lejos de Monzón y muchas otras que los centros desde las bandas, particularmente Mouche y Chávez, no llegaron a destino. La parte defensiva estuvo a años luz de brillar, como siempre, pero como el equipo tenía la pelota, Caruzzo e Insaurralde, que no para de pegar, sufrieron poco.
Lo que sí faltó fue contundencia. Tras el gran primer tiempo, apenas comenzado el segundo Colazo abrió el marcador. Desde ahí hasta el empate de Banfield, Boca se dedicó a tener la pelota sin profundizar, a toquetear, como si la diferencia fuera de tres o cuatro goles. Acá se equivocó, acá “no quiso” ganar.
En lugar de buscar el segundo con la intensidad de la primera mitad, los ataques se diluían en la banda derecha, con un Mouche ya intrascendente y un Riquelme parado durante los últimos 25 minutos, sin ganas aparentes de estirar el marcador.
Claro, luego llegó un centro y Luchetti saltó atrás de un jugador de Banfield y el partido terminó 1-1. ¿Qué se esperaba de Banfield? ¿Qué entre tocando por el medio? ¡Obvio que iban a tirar centros! Riquelme no tocó más la pelota por estar varado en el círculo central, Chávez quedó solo y para peor, Falcioni en lugar de sacar a JRR y armar un 4-4-2, sacó a Mouche, y así Boca quedó completamente replegado atrás.
Boca cuando quiera acelera y gana. Cuando pierde las ganas y se relaja, Banfield lo empata sobre la hora, Quilmes arranca 2-0 arriba, etc. Todo depende de Boca, quizás por eso todavía ni siquiera ha entrado a la Sudamericana.
viernes, 27 de mayo de 2011
Partido de Copa

El domingo ante Newell’s, en La Bombonera, Boca necesita los tres puntos para continuar cerca del ingreso a la Sudamericana, además de estirar el invicto de este mes y medio.

Hay que decirlo, reconocerlo. Boca, hoy en día, tiene más certezas que dudas. El 4-3-1-2 ó 4-4-2 ya se asentó, al margen de mejores o peores momentos, y, sobre todo los volantes, también los nombres salen casi de memoria, como le gusta al Coco Basile.
Sin embargo, lejos de la punta, o no tanto pero sí con pocas chances por quedar sólo 12 unidades en juego, estos cuatro partidos son indispensables para el ingreso a la Copa Sudamericana, además de maquillar un torneo bastante irregular.
Como novedades, contra Arsenal retornó, en buen ritmo, Diego Rivero, sin embargo quizás no sea el momento para que vaya de entrada, porque probablemente, más visto su estilo físico de juego, no aguante los 90 minutos. En relación a quien acompañe a Leandro Somoza, hay que hablar de Walter Erviti.
El zurdo parecería que va a tener otra oportunidad como titular, su segunda al hilo, en el lugar que le correspondería a Juan Román Riquelme. No es fácil suplantar a un jugador de la jerarquía del 10, tampoco lo es demostrar en 15 ó 20 minutos, por eso este partido frente a la Lepra, Erviti se lo merece, ya que él también debe sentirse en deuda con Falcioni y los hinchas por su bajo rendiminto.
El punto flojo de Boca en los últimos partidos, como desde hace algunos años sucede, fue la defensa. Con Colazo y el Pochi Chávez jugando por las bandas, los laterales han tenido un poco más de seguridad, sin embargo los centrales están mal. Matías Caruzzo, por abajo, corta y se lo ve firme, si bien tarde o temprano le van a empezar a cobrar todos los penales que hace, pero ojo, porque de arriba no otorga la firmeza necesaria. Juan Insaurralde, directamente falla de todos lados, ni por abajo ni de cabeza.
A Boca le cabecea cualquiera en cualquier lugar del área, e incluso Insaurralde pega y pega, y el peligro de quedarse con 10 está latente en cada pelota dividida. ¿Por qué no Sauro un día, para probar? A favor del central zurdo, quizás cumple la “Ley del Ex” y así redondea una buena actuación después de bastante.
En líneas generales, Ñuls, con buenos jugadores y experimentados, como Diego Mateo y el querido Rolando Schiavi, está pasando un pésimo momento y marcha último, y quizás juegue con la famosa línea de cinco defensores con los laterales-volantes por afuera, con lo cual Colazo y Chávez tendrán bastante trabajo, aunque si junto a Monzón y Clemente ganan el duelo frente a los extremos rosarinos, Boca puede salir favorecido del juego por afuera y así Mouche y Erviti tener espacio por el medio.
lunes, 23 de mayo de 2011
Nada por ahora

Erviti, cada vez que jugó, con o sin Riquelme, lo hizo a más de 35, 40 metros del arco rival y sin participar en el circuito de juego.

Entre los refuerzos que el último año llegaron a Boca, sin lugar a dudas de quien más se esperaba era de Walter Erviti. Se soñaba con juntarlo con Riquelme, que tuviera el nivel fantástico del Banfield campeón, que volviera a juntarse con Falcioni y ganar, etc. Lo real es que el zurdo rara vez agarró la manija del equipo ante ausencia del 10 y tampoco se juntó con él cuando coincidieron.
Sin ir más lejos, Falcioni, que a gritos lo pidió, lo relegó en el banco y terminó optando por Somoza, Chávez y Colazo para acompañar a Riquelme. Cuesta entender por qué Erviti no llega al área rival y por qué no se hace cargo de la generación de juego. En el partido de ayer frente Arsenal, no se vio al 11 crear, buscar conexión con Mouche, habilitar a Palermo, tocar con Chávez. Juega, siempre, muy atrás, pegado a Somoza, o incluso a veces más atrás que el ex Vélez.
Era el partido ideal, ante el desgarro de JRR y la aparente chance de Erviti durante algunos partidos seguidos, para que se suelte y justifique su incorporación. Además, una cancha chica como la de Arsenal quizás permitía ir más arriba porque Somoza tendría menos espacio para cubrir. Pero no fue así. Tanto que, ante la necesidad de buscar la remontada, JC colocó en su lugar a Rivero, que en los papeles es menos ofensivo que él. Claro, con actitud y verticalidad, el Burrito fue más peligroso que el ex Banfield, en muchos menos minutos.
El próximo enfrentamiento de Boca será frente a Newell’s, en La Bombonera, el día domingo. Por lo visto en estos días, el desgarro de Riquelme le demandará algunos días más de recuperación, por lo cual, quizás, Erviti tenga otra oportunidad para demostrar el talento que exhibió en Banfield.
jueves, 19 de mayo de 2011
Volvió Riquelme, volvió Boca
Riquelme se entrena diferenciado con gran frecuencia, sin embargo, sigue de titular y en buen nivel.A lo largo de este torneo Juan Román Riquelme faltó a varios de los 14 partidos debido a distintas lesiones y molestias, pero ya hace rato retornó al equipo y mantuvo continuidad. La actualidad del 10 marca una serie de cuestiones lógicas. La primera, sin lugar a dudas, es que jugando con dos puntas, rinde más que con uno, ya que tiene más opción de pase, particularmente con uno de las características de Pablo Mouche, que se mueve por todo el frente de ataque.
También que Riquelme está más que satisfecho teniendo corredores a los costados: en los últimos años han brillado a su lado Clemente, Ibarra y Dátolo, por ejemplo, y hoy de a poco lo empiezan a hacer Monzón y Colazo. También Chávez rinde, aunque no por la banda sino más cerrado, ayudando en la creación e incluso dándole una mano al volante central. Hablando del Pochi, en un lugar similar al suyo debería romperla Erviti, armando juego junto a Román y a la vez cerca del 5, aunque inexplicablemente no se han podido juntar y cuando jugó el ex Banfield solo quedaba muy retrasado, incluso más que Somoza.
Lo visto es que Boca encontró regularidad, en resultados y en juego, sin ser excelente, claro, jugando el clásico 4-3-1-2, sin doble 5, con enganche, de la forma en que el equipo juega desde hace más de 15 exitosísimos años y no como quería Falcioni. Igualmente, hay que reconocerle a JC haberse dado cuenta de eso y dejar en el banco a Erviti para apostar a dos volantes como Colazo y Chávez para combinar con Riquelme. Salvando las distancias, después de algún tiempo Boca volvió a parecerse a aquel del ‘98 y ‘99.
viernes, 13 de mayo de 2011
El partido más esperado
Claramente es el partido más esperado del torneo. Particularmente en esta época de vacas flacas, tanto para Boca como para River, ganar el superclásico casi que salva el año, o al menos el semestre. No son los ‘90, donde el Millonario ganaba torneos seguido, pero el Xeneize los duelos, ni el 2004 cuando los de Núñez ganaron cinco de seis, pero el conjunto de La Ribera venció en las semis de la Copa. Hoy en día, es un súper algo devaluado.
Sin embargo, River con JJ López logró una cierta regularidad que hace años no tenía, con un estilo no muy riverplatense, pero al menos con una defensa recia y buenos jugadores en ataque. Del lado local, Boca con Falcioni no logró estabilidad en todo el torneo, aunque el último mes ha sido de lo mejor de los últimos años: buenas actuaciones con Riquelme, buenas actuaciones sin él y siete puntos de nueve.
Algunas particularidades dan esperanzas de ver un partido interesante. El último clásico de Palermo, la titularidad de Riquelme nuevamente tras una semana entrenando diferenciado, el primer superclásico oficial de Falcioni. Por otro lado, el equilibrio de River, la defensa armada, las ganas de Pavone y el talento de Lamela. Por aquí seguramente estarán las claves del partido.
En primer lugar, ver si Riquelme escapa a la telaraña que le tenderán Almeyda y Acevedo y logra manejar los ritmos del partido para que Boca se sienta cómodo en su cancha. Luego, ver si los rendimientos de Chávez y Colazo ayudan al 10 en la generación y abriendo espacios para Clemente Rodríguez y Monzón. Ante centrales fuertes como Román, Ferrero y Maidana, estará ver la experiencia de Palermo para ganar el duelo contra tres cabeceadores en cada desborde por los costados.
Por acá también estará ver si Mouche complica a espaldas de Juan Manuel Díaz o Ferrari, para darle aire al volante de Boca por ese sector, ya que si entre los carrileros de River y Nico y el Pochi, se genera una fuerte disputa, probablemente salga favorecido el equipo Millonario ya que Somoza quedaría sin una rueda de auxilio para detener a Lamela, quien suele moverse por todo el frente de ataque.
Por último, en la defensa de Boca no hubo demasiados inconvenientes para controlar a Pavone la última vez y Funes Mori no está en un gran momento. Aunque los laterales no están en su mejor nivel, Caruzzo e Insaurralde podrían ganar el duelo contra los puntas de River y darle la firmeza necesaria para que de mitad para adelante los Bosteros se suelten en ataque.
lunes, 9 de mayo de 2011
La gran semana

Estos días previos al Superclásico del domingo son únicos para Julio César Falcioni, pero no únicamente por jugar contra el rival de toda la vida. El equipo viene de derrotar categóricamente al Globo y al Bicho, y de jugar un gran primer tiempo frente al Rojo, por lo cual el equipo encontró una estabilidad en su funcionamiento que será clave para terminar la levantada.
Por primera vez en el torneo, Boca conjugó solidez defensiva con efectividad arriba. De movida fue un ataque vistoso, pero recibiendo cuatro goles en cinco ataques de Godoy Cruz, luego fue victoria frente a Racing con los 11 en la mitad de cancha propia. Con el correr del torneo, con Battaglia y Riquelme lesionados, con Palermo jugando pésimo y sin encontrar el equipo, reinó la irregularidad.

El próximo domingo en la Bombonera, seguramente la historia será distinta. Por la envergadura del rival y del partido en sí, pero fundamentalmente por las características. Tras el 3-0 frente a Huracán, ingresó Riquelme para formar el histórico 4-3-1-2. Es un dato a tener en cuenta la decisión de Falcioni de jugar con un solo volante central, no sólo por sus gustos, sino por lo mal que venía jugando la defensa en los partidos anteriores.
En el último clásico, con Borghi de DT, Erik Lamela y Ariel Ortega jugaron un partido bárbaro a espaldas de Battaglia y aprovechando los espacios que generaba Mariano Pavone. En este caso, el zurdo y el Tanque son indiscutidos, y ante la mala actuación de Funes Mori, probablemente sean titulares Buonanotte o Lanzini en su lugar.
Obviamente son todas conjeturas previas, y puede pasar cualquier cosa, como en todos los partidos, sin embargo, si Somoza, Caruzzo e Insaurralde juegan en su plenitud para contener el trío atacante rival, el último mes de los goleadores de Boca, Palermo y Riquelme, más Mouche, dan tranquilidad al hincha de cara al clásico, ya que por fin hay estabilidad futbolística para trabajar y prepararse durante esta gran semana.
Matías Fabrizio
miércoles, 27 de abril de 2011
Esto es Boca

Sin embargo Riquelme volvió a lesionarse, esta vez en el abdomen. ¿Un abonado a las lesiones poco comunes? Boca, entonces, visitó al Huracán de Roberto Pompei con el esquema que más le gusta al entrenador, pero que no había dado ningún resultado. Dos volantes por afuera y dos de contención/salida, más la libertad de Mouche para jugar por todo el frente de ataque y la incógnita de Palermo, sin suerte pero también sin nivel. En el desarrollo y en el marcador, el Xeneize fue superior a su rival como nunca en este torneo. Un claro 3-0.
Hubo triangulaciones por los costados, Chávez y Colazo tuvieron un partido muy bueno en este sector de la cancha. Somoza y Erviti distribuyeron con libertad y espacios. Boca tuvo circulación, fluidez y profundidad. No acusó el equipo la falta de un conductor nato como Riquelme, ya que todos dieron un plus y se preocuparon por una buena calidad de pases y desmarques.

Mouche tuvo una tarde-noche con imprecisiones, pero al menos siempre llegó al fondo y explotó los espacios. Palermo, al margen de su tan esperado gol, fue nuevamente aquel 9 en el cual se transformó en los últimos años: la perfección del centro delantero experimentado, que se tira atrás y juega, que toca de primera, que asiste y que baja todas de cabeza.
Aparentemente Riquelme llegaría con suerte al clásico frente a Independiente pero siempre con las miras puestas en el partido frente a River dentro de un par de fechas. Ante su posible ausencia y, viendo la gran producción del fin de semana, el esquema sin el 10 sería el mismo en estos dos duelos.
Ya está latente otra vez la discusión de si juega o no el 10. Ahora, ¿esto es Boca? Al menos, fue el Boca que quiere Falcioni, eso ya da tranquilidad para todos.domingo, 8 de noviembre de 2009
Caruso, vendehumo pero honesto
Acá el video de ese día:
En la edición de hoy de Olé, en la contratapa, hay una entrevista de Gustavo Grabia al mismo entrenador (http://www.ole.clarin.com/notas/2009/11/08/varios/02036239.html) donde el ex DT de Racing dice: "No me vendas honestidad (...) ganá, lo otro es humo".
¿En la nota de hoy está reconociendo lo que muchos dicen de él?
jueves, 17 de septiembre de 2009
Ay, Boca...

lunes, 10 de agosto de 2009
Dr Jekill y Mr Hyde
Dr Jekill...
... y Mr Hyde. viernes, 7 de agosto de 2009
El Diez que siempre quiso el Diez

Diego Armando Maradona usó la camiseta número 10 de la Selección Argentina en los Mundiales 1982, 1986, 1990 y 1994, y tras ser compañeros de habitación en Estados Unidos, Ariel Ortega siguió sus pasos usándola en 1998 y 2002.
El ídolo máximo siempre se sintió reflejado en el jujeño, ya que además del cariño que los une, tienen varios puntos en común. Maradona y Ortega son queridos y respetados por todo el mundo, son dos de los máximos exponentes del fútbol argentino de los últimos veinte años y ambos han atravesado momentos duros tanto en sus carreras como en sus vidas personales.
Quizás por este último punto, el de los problemas, sea el que más los una y por el que Maradona más afecto le demuestra al 10 de River, siendo casi como un padre para él. El Diego siempre señaló al Burrito como uno de sus sucesores y lo apoyó en los problemas de salud que tuvo el jugador de River en sus últimos años.
El Burro, a pesar de haber probado suerte en España, Italia y Turquía (y Mendoza), nunca rindió si no era con la camiseta millonaria o la celeste y blanca puesta. Por ello, esta semana, desde su rol de director técnico de la Selección Argentina, Maradona le envió a través de los medios un mensaje más importante que cualquier otro: Ortega será convocado al equipo nacional nuevamente.
Por primera vez tras el Mundial de Corea y Japón en 2002, Orteguita volvería al seleccionado el 30 de septiembre de este año en Córdoba, en un amistoso entre el combinado de jugadores locales y a México o Nueva Zelanda.
El ídolo riverplatense, a lo largo de su carrera, jugó, además de River y la Selección, en Valencia (España), Sampdoria, Parma (Italia), Fenerbahçe (Turquía) e Independiente de Rivadavia de Mendoza.
jueves, 30 de julio de 2009
El segundo debut del Coco
El Manchester United derrotó 2-1 a Boca en el Allianz Arena, Munich, Alemania, en lo que fue el primer partido de la Audi Cup y que marcó el regreso al club de Alfio Basile y de Federico Insúa, además del debut del chileno Gary Medel.
En el primer tiempo el conjunto inglés manejó mejor la pelota y fue más incisivo en ataque, además de que en defensa no daba espacios para Boca. Riquelme volvió a conducir al equipo, esta vez en buen nivel, como hacía rato no se lo veía, y en varias oportunidades se juntó a tocar en velocidad con Insúa y Palermo, si bien esos intentos terminaba en la nada debido a que le Manchester se cerraba bien atrás.
El primer gol del partido llegó tras un tiro libre magistral de Anderson, al ángulo derecho de Abbondanzieri que no pudo más que mirar. El segundo, que no tardó en venir, fue del ecuatoriano Luis Antonio Valencia.
En la segunda etapa, el partido bajó el nivel. El Manchester aflojó en ataque, pero Boca seguía sin poder quebrar la defensa. Llegó el descuento tras una combinación por derecha y un centro pasado de Medel que el Pocho Insúa definió de volea al primer palo. Con el ingreso de Mouche, Gaitán y Chávez por Noir, Insúa y Leo Díaz, Basile intentó cambiar el resultado, sin embargo todo siguió igual.
Ahora mañana Boca deberá enfrentar al A.C. Milán, que perdió 4-1 contra el Bayern Munich. Como conclusiones de este primer partido de la segunda Era Basile, hay que destacar las combinaciones de Insúa y Riquelme, y la garra que puso el chileno Medel en su primer partido en la institución.
jueves, 16 de julio de 2009
Que suene la sirena, que suena la matraca, campeón americano Estudiantes de La Plata
Fue la cuarta Libertadores para la institución platense, esta vez de la mano de Juan Sebastián Verón, al igual que en el año 1968, 1969 y 1970 lo hiciera su padre, Juan Ramón. Mariano Andújar batió el récord de más tiempo sin recibir goles que ostentaba Hugo Gatti en la Copa, haciendo recordar al pueblo pincharrata las atajadas del Flaco Poletti. El Chapu Braña empezó a raspar en el mediocampo un día, y hoy, tras la victoria, la gente se seguía preguntando si era Braña o si era el doctor Bilardo.
Tras 39 años de escuchar a los más grandes contando las historias y anécdotas de un equipo mítico, que causó sensación y terror en todo el continente americano, aparecieron el Chavo Desábato, el Flaco Alayes y Rolando Schiavi, que jugaron como Raúl Madero y Aguirre Suárez. O mismo como el Ruso Prátola, siempre presente en cada partido del equipo platense.
Si Boselli hubiera marcado un gol más, hubiera alcanzado los 9 que hizo la Bruja Verón en la Copa del 68, la primera de la institución albiroja. Sin embargo los 8 que hizo le alcanzaron para ser el goleador, y que todos duden si era él o si era Conigliaro o el mismo Verón padre. No sería justo dejar de mencionar a Malbernat... perdón, a Mambrú Angeleri, uno de los jugadores más queridos por su hinchada, gracias a su sacrificio y amor incondicional por la camiseta.
El padre de este gran ejemplo para el fútbol argentino, de este club que tan bien ha representado al país a lo largo de los años, fue Osvaldo Zubeldía, allá por los años '60. Después lo fue uno de sus "hijos", Carlos Salvador Bilardo, en la década del '80. Hoy en día, el conductor de este grupo de jugadores de fútbol, con todas las letras, es Alejandro Sabella, que nació futbolísticamente en River, pero su lugar en el mundo, sin dudas, fue el Estudiantes de Bilardo. Quizás el próximo equipo Pincha campeón sea con José Luis Calderón en el banco y la Brujita en el palco presidencial, ¿por qué no?


