jueves, 10 de septiembre de 2009

No hay nada



La Selección volvió a perder, dando lástima, esta vez frente a Paraguay en Asunción. La clasificación sigue dependiendo de sí misma, al menos para llegar al repechaje contra el cuarto de la Concacaf, pero viendo cómo juega el equipo, la esperanza nace del sentimiento y no del realismo.

Un gran culpable, quizás el mayor, es Maradona. Domínguez ¡debutó! contra Brasil porque se conocía con Otamendi. Y Palermo, que se cansó de hacer goles tras centros de Dátolo, no compartió cancha con su ex compañero. Hablando del carrilero del Nápoli: su fuerte es el desborde y el centro, por lo cual es un jugador que por naturaleza abre la cancha (para nada, porque no tiene a quien tirarle un centro). Si del otro lado están Verón y Gago, se anula una banda. Por izquierda hay ataque con Dátolo, por derecha no hay nada.

Agüero tuvo varias chances últimamente para dejar en claro, al igual que Tevez, que está para descansar un rato en el banco o en la platea. Son tiempos de Lisandro López y Gonzalo Higuaín. Inmediatamente. Y Messi... qué tema Messi... ¿Es culpa suya? ¿De todos? ¿De Maradona? Juan Pablo Varsky escribió alguna vez en su columna de La Nación Deportiva que "en el Barsa tiene un equipo que lo potencia, acá esperamos que nos salve". Es verdad. Pero si el mejor jugador del mundo no colabora... No tiene 15 años de carrera, pero tampoco tiene dos partidos en primera, tiene que tener ya la inteligencia para saber dónde encarar, a quién, con quién tocar, etc. Contra Brasil puso ganas, no mucho más, pero al menos muchas ganas, hay que reconocerlo. Pero anoche contra Paraguay, fue lamentable. No es que encaró y perdió, como el sábado, ayer no hizo NADA.

Contra Brasil, en el banco, estaban Coloccini, Schiavi, Papa y Gago: tres defensores y un volante central. Ayer estaban el Flaco, Burdisso, Bolatti y Braña: dos centrales y dos centrocampistas. ¿Qué variantes se sacan de ahí? Si Verón debía salir lesionado anoche, tenía que entrar otro 5, para poblar, sin ningún sentido, la mitad de la cancha. Si Maxi Rodríguez salía lesionado contra Brasil, ¿entraba Gago? Pésimo el armado de ambos bancos de suplentes y casi que también fue un desastre la convocatoria en sí. Hay no menos de seis zagueros, y Zanetti (flojo en el gol de anoche) no tiene sustituto y Heinze sigue sufriendo las consecuencias de jugar de lateral. Más de cinco volantes centrales, y ningún volante ofensivo, ¡ninguno!

Julio Grondona, una vida entera al frente de la AFA, vicepresidente de la FIFA (y no nos regalan ni un córner...), puso a Maradona como entrenador, conciente de su inexperiencia. El equipo venía mal, bajo de ánimo, se había ( lo habían) ido Basile. Tener al Diego ahí era un golpe de efecto importante, una buena movida. Pero por dios, ¿sorprende a alguien que no sepa resolver ciertas cuestiones? ¿Cómo no le ponen como ayudante de campo a un DT con trayectoria? No se aceptó a Ruggeri por problemas con San Lorenzo, bien, hay que cuidar a los clubes. Pero negocien y que Maradona tenga a otro al lado que le de una mano.

Se probó con dos, con tres bajitos, un rato con dos bajitos y un 9 grandote (¡y no le tiraron un centro!), un 9 y un 2 de 9 (¿eh?), con triple 5, con dos carrileros. Y no pasó nada. No hay nada. No hay ideas, no hay variantes. Ya todos los cracks, todas las estrellas del fútbol mundial, tuvieron su rato. Hoy por hoy, lo único que pone a Argentina en Sudáfrica es la matemática. Es hora de cambiar, y hay poco tiempo. Lo mejor es volver la fuente. 4-4-2, Gago y Masche de doble 5 y Verón de opción. Una defensa sólida (pero sólida en serio) y Lisandro López en el equipo.

Ojalá el equipo vuelva a funcionar como contra Francia o Escocia. Porque sino, hay serios riesgos de quedarnos afuera del Mundial. Ojo, de todas formas el fracasó más grande de todos seguirá siendo Bielsa, que tras 43 puntos en las Eliminatorias (con mucha suerte ahora llegaríamos a 28) perdió en primera fase... por favor...


Matías Fabrizio

domingo, 6 de septiembre de 2009

¿Qué pasa con la Selección?


La derrota frente a Brasil, además de complicar en cierta medida la clasificación al Mundial, dejó en evidencia las innumerables falencias futbolísticas del equipo, multiplicadas también por la practicidad y el orden del clásico rival.

Argentina es un equipo sin ideas. No se juega en equipo, no se juega para Messi, no se gira en torno a Verón. Ni siquiera hay solidez defensiva. Cada jugador atiende su propio libreto. Tevez lucha y no juega. Agüero ni siquiera combate, sólo se pierde entre los centrales. Lio rara vez se junta a tocar con alguno, son todos intentos individuales (generalmente buenos, pero carece de variantes). Mascherano estuvo muy solo, ya que Verón lo ayudó poco y los carrileros nada. Dátolo y Maxi Rodríguez desbordan y tiran el centro, pero no hay ninguno para cabecear.

Una parte importante de la culpa de esto es de Maradona. Hay que bancar siempre al que sea que este como entrenador del Seleccionado, pero es una realidad que, quizás por convencimiento o quizás por inexperiencia del DT, el equipo tiene varios errores tácticos y básicos. Domínguez, por ejemplo, debutó en la Selección en un partido chivísimo y contra Brasil. Heinze es muy bueno marcando, pero no atacando, por lo tanto, si Dátolo se cierra para dejar espacio para la proyección, que no sea el Gringo el que esté ahí. Otra cosa: tres delanteros, los tres bajitos. ¿Para qué? ¿Por qué no dos bajitos, un 9 de área, Verón, Dátolo y Zanetti? ¿Por qué no una dosis de Bielsismo contra un rival que estaba cerrado herméticamente a metros de su propia área y era impermeable?

Ahora hay que ganar una parada difícil en Paraguay, contra un equipo que bajó su rendimiento con respecto a las primeras fechas, pero que sigue siendo muy duro, sobre todo de local. Y después a golear a Perú para ir con el ánimo alto para jugar la última fecha. Y a hinchar por Uruguay, así gana sus dos partidos (bajando así a Colombia) y llega tranquilo al clásico del Río de la Plata. Porque ir a Montevideo necesitando tres puntos, y que la Celeste también los necesite, puede ser terrible...
Matías Fabrizio

martes, 1 de septiembre de 2009

No te equivocaste, Diego

Gritando un gol, obvio


Alfio Basile, conciente del peligro que podía generar Paraguay con las pelotas paradas, había pensado en Martín Palermo para contrarrestarlo, por la primera ronda de las Eliminatorias para Sudáfrica 2010. Lamentablemente, jugando frente a Lanús, Palermo cayó mal tras saltar a cabecear con Hoyos y se rompió los ligamentos.

Diego Armando Maradona, sucesor del Coco y conciente del gran momento que está pasando el centrodelantero, pensó en él para sumar, junto a Rolando Schiavi y Rodrigo Braña, a la lista de Argentina para enfrentar a Brasil y a los guaraníes. Quizás haya influído el gol que hizo de cabeza el Titán frente a Lanús para que Boca se lleve tres puntos muy difíciles.

Selección Argentina, Basile (hoy en Boca), Maradona, Paraguay, Lanús. Quizás sean casualidades, pero el único punto que no es casual es el del gol, el del cabezazo letal, de la actitud permanentemente positiva y el del optimismo de acero de Palermo.

Tras su participación en la Copa América del 99, con Marcelo Bielsa al mando, el máximo goleador en actividad del fútbol argentino no volvió a formar parte del plantel. Si bien su actuación no fue genial, los tres penales errados contra Colombia lo marcaron a fuego, dejándolo de lado. En el 2004, tras un paso no muy exitoso por Europa (Villarreal, Betis y Alavés, los tres de España), regresó a Boca para seguir marcando goles, rompiendo récords, lograr campeonatos y confirmar su rótulo de gran ídolo de la hinchada boquense.

Si la situación lo amerita, seguramente Maradona no dudará en aprovechar las cualidades del rubio delantero para clasificar a la Selección al Mundial del año que viene. Juegue o no, al igual que Schiavi y Braña, estar en la lista es un reconocimiento a su trayectoría llena de títulos.


Matías Fabrizio