miércoles, 15 de junio de 2011

Más de lo mismo



Al igual que el partido contra Quilmes, Boca decidió el desarrollo del partido. Goles a favor, goles en contra, manejo de los tiempos y ocupación del campo.

El duelo ante Banfield en la Bombonera fue una muestra de que Boca puede si quiere, pero lamentablemente a veces parece que no quiere. En la primera mitad faltó el gol, el resto estuvo bien. Situaciones no fallaron: una clara de Palermo, dos buenas de Riquelme más un tiro de afuera muy desviado, uno de lejos de Monzón y muchas otras que los centros desde las bandas, particularmente Mouche y Chávez, no llegaron a destino. La parte defensiva estuvo a años luz de brillar, como siempre, pero como el equipo tenía la pelota, Caruzzo e Insaurralde, que no para de pegar, sufrieron poco.

Lo que sí faltó fue contundencia. Tras el gran primer tiempo, apenas comenzado el segundo Colazo abrió el marcador. Desde ahí hasta el empate de Banfield, Boca se dedicó a tener la pelota sin profundizar, a toquetear, como si la diferencia fuera de tres o cuatro goles. Acá se equivocó, acá “no quiso” ganar.

En lugar de buscar el segundo con la intensidad de la primera mitad, los ataques se diluían en la banda derecha, con un Mouche ya intrascendente y un Riquelme parado durante los últimos 25 minutos, sin ganas aparentes de estirar el marcador.

Claro, luego llegó un centro y Luchetti saltó atrás de un jugador de Banfield y el partido terminó 1-1. ¿Qué se esperaba de Banfield? ¿Qué entre tocando por el medio? ¡Obvio que iban a tirar centros! Riquelme no tocó más la pelota por estar varado en el círculo central, Chávez quedó solo y para peor, Falcioni en lugar de sacar a JRR y armar un 4-4-2, sacó a Mouche, y así Boca quedó completamente replegado atrás.

Boca cuando quiera acelera y gana. Cuando pierde las ganas y se relaja, Banfield lo empata sobre la hora, Quilmes arranca 2-0 arriba, etc. Todo depende de Boca, quizás por eso todavía ni siquiera ha entrado a la Sudamericana.




Matías Fabrizio

jueves, 9 de junio de 2011

Lo esperado

Boca es, hoy por hoy, la definición de “irregularidad”. No sólo a lo largo del torneo sino también durante los partidos, como se vio ante Quilmes. El equipo Xeneize ha tenido suerte con algunas individualidades y otras actuaciones colectivas, y de pronto apareció finalizando el torneo cerca de la punta y con la oportunidad de ingresar a la Copa Sudamericana. Han sido pasajes de Riquelme y su pegada, han sido atajadas de Luchetti, jugadas de Chávez y Colazo, ha sido Palermo y… bueno, con decir Palermo alcanza. Pero son sólo destellos, y nunca en defensa, salvo buenos momentos del Laucha.

Erviti sigue jugando muy mal, ya es una cuestión que excede el análisis porque no se entiende. Contra Quilmes, Falcioni, quien lo conoce de antes y lo pidió a gritos, lo sacó en el entretiempo para poner a Rivero, un jugador que sólo con las ganas ya hizo más que Walter. Por suerte, el Burrito respondió bien e incluso se espera posiblemente la vuelta de Riquelme, por lo cual el ex Banfield no debería seguir en el equipo titular.

A falta de dos fechas para la finalización no sólo del torneo sino también de la temporada, más el retiro de Palermo, los que se irán y los que vendrán, Boca se juega la clasificación a la Sudamericana, pero a la vez espera con ansias esta culminación. Nada mejor para un equipo irregular que tiempo para pensar y una pretemporada, para que el entrenador, que sin dudas debería seguir en su cargo, pueda tener otra vez tiempo para plasmar una idea. Hay que recordar que el Boca de la pretemporada de verano fue uno y el del torneo fue otro, más que nada por la presencia de Riquelme y Erviti en partidos oficiales y no antes.

En pocas palabras lo mejor que le puede pasar al equipo es que esto termine pronto, que las cámaras se vayan con el rival de turno y su promedio, y luego con la Copa América. En ese mes y medio de perfil bajo, si bien nunca es bajo en esta institución, se podrá trabajar con tranquilidad y reconstruir un plantel armado para ser campeón que no dio sus frutos.


Matías Fabrizio, Planeta Boca Juniors

domingo, 5 de junio de 2011

Palpitando el duelo en Chaco

Como es sabido, Santiago Phelan dividió en dos el plantel de Los Pumas para afrontar, uno en cada partido, los duelos frente a los Barbarians de Francia. El primero fue el sábado, en Independiente, victoria 23-19 para los argentinos, con altibajos colectivos e individuales. El segundo, el próximo sábado en Chaco.

Entre los 25 que viajarán al interior del país, hubo varias bajas en la previa de esta gira. Primero, los cuatro Pumas que juegan en Inglaterra: Ignacio Mieres, Tomás Vallejos Cinalli, Horacio Agulla y Marcos Ayerza, ya que la RFU se aferró al reglamento que exige cederlos a partir del 1ro de julio. A ellos se suman Nicolás Vergallo (lesionado en un hombro) del Toulouse y Álvaro Galindo (desgarro en un gemelo) del Racing Metro.

Ante esta serie de bajas, Phelan ha decidido que Juan Pablo Orlandi, Marcelo Bosch, Maxi Bustos, Mariano Galarza, Bruno Postiglioni y Leonardo Senatore repitan y, tras jugar en Avellaneda, lo hagan en Chaco. Estos seis se suman a Agustín Creevy, Nicolás Sánchez, Alejandro Campos, Manuel Carizza y Eusebio Guiñazú, quienes ya habían sido designados para los dos matchs, con lo cual suman 11 en total.



Otros dos datos a destacar, el centro de los Pampas XV Gabriel Ascárate se ha sumado también a este grupo ante la baja de Juam Imhoff por hepatitis A. Entre estos 25 sólo hay un Puma de Bronce: Martín Scelzo, una fija para el Mundial.

Repasando brevemente el resto de la lista, es un buen momento para que Alfredo Lalanne sume otros minutos tras su buen rato en Avellaneda, y Nicolás Bruzzone, un escalón abajo de Alfie y Vergallo, se muestre y mantenga viva su ilusión mundialista. Orlandi y Bustos pelean, entre sí, por un lugar como 8vo primera línea del grupo, ya que Juan Figallo los aventaja en experiencia y Guiñazú en polifuncionalidad (juega en los tres puestos).

¿Quiénes más se juegan una parada importante? Nico Sánchez: la baja de Hernández y la titularidad de Santiago Fernández como 12 dejan vacante el rol de apertura suplente; Julio Farías Cabello: ante la variante de llevar ocho primeras, y además quizás tres medio scrum, que el grandote juegue de 2da y 3ra, y tenga buen ritmo físico, le abre una puerta para ganarse un lugar. Senatore y Miguel de Achával: seguramente viaje uno de los dos como recambio del subcapitán Juan Fernández Lobbe, el rosarino ya tuvo un partido bueno y ahora será el turno del de Alumni.


Matías Fabrizio