martes, 5 de julio de 2011

Votar a Macri

"No, yo voy a votar a Macri, la verdad que estoy conforme. Los chicos van a la escuela privada de acá nomás, nada que ver con eso de las ventanas o que se caen los techos, qué se yo, a ellos no les pasa, su colegio está bien, no se suspenden las clases, los maestros van siempre. No tenemos problemas. ¿Salud? La mejor, si tenemos la prepaga, teniendo la cuota al día todos los meses, tengo la mejor atención con mi familia, calefacción, por ejemplo, es mentira que no hay gas en los hospitales, si la otra vez estuve internado y había. Y la comida también, me atendieron bárbaro, realmente. ¿Que las calles qué? ¿Cuáles? Si por casa estoy fenómeno, no hay una calle rota, yo estoy chocho. No no, yo voto a Macri, estoy como quiero".

Votar a Macri es egoísmo. Es elegir a la inoperancia, la inutilidad, pero sobre todo el egoísmo. Las escuelas públicas tienen problemas básicos: falta de calefacción y pibes que pasan frío, caída de techos y puertas sobre los alumnos. Lo mismo los hospitales: algunos no tienen gas ni agua caliente, otros no tienen insumos simples como ¡gasas! Es decir, si uno se corta un dedo, no se lo pueden solucionar. Calles rotas hay por todos lados, especialmente del centro al sur de la Ciudad, quizás hacia zona norte haya una fachada un poco mejor, pero en cada calle de Buenos Aires se pueden observar muestras de la que ha sido la peor gestión en la historia de la Ciudad.

No hay nada positivo para rescatar de Macri. Nada. La gente que lo vota es gente que está bien porque tiene la suerte de trabajar y ganar dinero, entonces pueden recurrir a estudios y atención médica privada. Pero claro, al ser instituciones privadas, ¿qué tiene que ver este pésimo Jefe de Gobierno? O sea, es nulo el mérito macrista. Y ni hablar de su incapacidad aunque más no sea para mentir, cuando un muñeco le sopla de atrás las cosas que tiene que ir diciendo ante los micrófonos.

Evidentemente, en la Capital hay mayoría de egoístas, y por eso Macri lidera las encuestas. Lo bueno, o en realidad no, es que las instituciones públicas están tan mal que tarde o temprano este delincuente ya procesado deberá rendir cuentas a la justicia por administrar como hizo los impuestos de los contribuyentes (ej.: 900U$S las notebooks...).

Cada cual piensa y vota como le plazca, lo único que pido es que el que vota a Macri, después se haga cargo de tal irresponsabilidad. Y también que no se queje cuando se vea perjudicado por las infinitas fallas de este empresario cuyo único mérito ha sido ser hijo de su padre.

Matías Fabrizio

lunes, 4 de julio de 2011

Cambia, todo cambia


Y Deportivo 830 cambió. A partir del martes 12 de julio estaremos saliendo al aire en una nueva emisora: Radio Punto AM 1280. De esta forma dejamos FM Boedo, en donde el programa estuvo al aire desde los últimos meses del 2010 hasta la fecha, aunque varios de nosotros hemos estado desde comienzos del año anterior, haciendo la sección deportiva de La Bisagra y en La Tenés Adentro.

El programa tendrá la misma temática e integrantes, aunque con el nuevo horario seguramente tendremos un mayor caudal de entrevistas e informaciones día a día.

Iremos de martes a viernes por la noche, de 21 a 22hs. Esto nos permite estar actualizados toda la semana con nuestros oyentes, en especial durante la Copa América y luego el preolímpico de básquet, que se juega en Mar del Plata.

Esta radio se puede seguir por internet o por dial, AM 1280, en toda la capital y Gran Buenos Aires.


Matías Fabrizio

domingo, 3 de julio de 2011

Flojo debut

Argentina arrancó su andar en la Copa América 2011 con un empate 1-1 frente a Bolivia. No hay que exagerar con la preocupación porque todavía falta, pero no hay dudas de que quedaron varias cosas para corregir de mitad de cancha hacia adelante.

A continuación, un comentario de cada aspecto:

La defensa: bien, aprobado. Burdisso y Milito, a excepción de un mano a mano que salvó Romero y alguna aislada en el ST, cortaron siempre cada contra de Bolivia. Como la Selección atacaba con mucha gente, en el fondo quedaban los dos centrales junto a Mascherano solos. No tuvieron mayores complicaciones y fueron prolijos para salir jugando. Zanetti y Rojo nunca fueron al fondo, pero no es culpa suyo sino de los encargados de gestar el juego, que no le dieron al equipo el ritmo necesario para que los laterales rompan por los costados. Buen partido de ambos, igualmente, en especial del Pupi que participó más.

El mediocampo: Cambiasso sufre por momentos este esquema, ya que al retrasarse Messi, el Cuchu debe adelantarse al centro del ataque para no perder esa posición, y ahí queda sin utilidad. Banega tuvo un primer tiempo con intervenciones interesantes, pero en la segunda etapa fue parte del nerviosismo y la imprecisión. GROSERO error en el gol, queriendo jugar en su propia área chica antes de pararla. Masche fue el primer pase siempre en la salida, que fue muy aceitada.

La delantera: Lo peor. O mejor dicho, la creación fue lo peor. Tevez, Messi y Lavezzi nunca se juntaron, fueron todos intentos individuales. Luego ingresó Di María y aportó únicamente más egoísmo en cada ataque. El 10 sí logró hilvanar algunos buenos arranques desde el fondo, pero no otra cosa. El Kun Agüero fue quien renovó los aires de la ofensiva y, además del gol, generó más rotación y alguna buena conexión con los demás puntas.

El equipo: Flojo. Un poco en el primer tiempo, mucho menos en el segundo. Faltó cambio de ritmo para pasar de toquetear a ser punzante, ni hablar de la ausencia de profundidad.

El DT: Con relación al once inicial, es el que siempre plantó Batista, por lo que criticar puntualmente eso, no tiene sentido. Lo que sí hay que destacar, es que increíblemente no puso en campo a Pastore para darle juego a Messi y tener mejor funcionamiento. Ni Lío ni Di María juegan de 10, función que sí puede cumplir el Flaco.

El rival: El empate no fue sólo por errores de Argentina, sino que hubo muchos méritos de Bolivia. Cuando el Seleccionado local lo tiró contra su arco, los de verde estuvieron firmes. Cuando pudieron, salieron de contra. Siempre bien parado, sufrió pocas veces en el fondo.



Matías Fabrizio